El 26 de octubre es una fiesta marcada con mayúsculas en el calendario de la Fundación Don Bosco. Esta acumula en su haber veinte cumpleaños, que dan fe del trabajo de esta entidad salesiana en favor de los jóvenes más vulnerables de Andalucía, Extremadura y Canarias. No en vano, a fuerza de creatividad y compromiso, reinventa fórmulas de atención para que ninguno quede excluido.

Desde la Fundación, explica Ignacio Vázquez, su director general, «se vive este aniversario como una oportunidad para la actualización e innovación en las respuestas de inserción que ofrecemos. Asimismo, queremos poner el foco de atención de la sociedad y de las administraciones en aquellos jóvenes que no encajan en el sistema educativo, pero que también merecen una oportunidad». Muestra de ello son las Escuelas de Segunda Oportunidad que actualmente se están certificando en todos los territorios.

La Fundación Don Bosco trabaja para que ningún joven que se encuentre en riesgo de exclusión social quede sin atender. Cuenta, para ello, con un equipo formado por más de cuatrocientas personas que se ocupan anualmente de unos veinte mil destinatarios. Gestiona casas para menores, pisos para jóvenes extutelados, programas de inserción sociolaboral, múltiples recursos socioeducativos, cocinas familiares comunitarias…: una respuesta integral a las múltiples necesidades de las personas a las que debe su misión.

La formación y el empleo son dos de las respuestas que la Fundación da a los grandes problemas de la juventud y la población en situación de vulnerabilidad. Indica Ignacio Vázquez que «aunque la situación laboral está mejorando, la entidad favorece las oportunidades y expectativas laborales de personas que no las tendrían si no fuesen acompañadas a las empresas con entidades como la Fundación Don Bosco». Para ello, detalla el director, preparan a las personas candidatas en función del perfil que demanda el tejido empresarial, consiguiendo con ello muy buenos resultados de inserción laboral y canalizando el compromiso social de las empresas. Establecen un puente entre las necesidades de las empresas y los apoyos que requieren las personas, al mismo tiempo que ofrecen un acompañamiento continuado a ambas partes. En 2017 la Fundación logró la inserción laboral de más de tres mil trescientas personas.

La entidad trabaja a nivel residencial atendiendo a menores de protección que viven en casas de acogida. «Velamos para que tengan una vida lo más normalizada posible y que esa etapa sea similar a la de cualquier niño o niña de su edad», explica Ignacio Vázquez. Al alcanzar la mayoría de edad, muchos se ven abocados a la calle al no contar con redes de apoyo, por lo que la fundación ofrece pisos de acogida y acciones de acompañamiento personalizadas y adaptadas a cada caso.

Estos veinte años no pesan en la Fundación Don Bosco. Atesoran mucha ilusión por seguir mejorando la situación de todas las personas que llaman sus puertas. «Ojalá llegue el día que tengamos que celebrar que nuestra fundación logró sus objetivos y ya no es necesaria», recalca el director.

 

Una realidad renacida en Las Palmas.

La Fundación Don Bosco está viviendo en Las Palmas un período de renacimiento y consolidación. Hace más de diez años vivió una primera época que se vivió con ilusión en el conjunto de la obra salesiana local. Durante algunos años, varios grupos de jóvenes fueron atendidos en pisos de acogida por voluntarios y profesionales que encontraron en la Fundación un ámbito donde encauzar su vocación de servicio a los jóvenes más necesitados.

Tras un período de reflexión y nuevos planteamientos, a partir de la crisis económica que España y el mundo occidental han padecido, la Fundación Don Bosco ha vuelto a salir a los barrios y calles de Las Palmas, a dar respuesta a las nuevas necesidades, sobre todo en el ámbito de la búsqueda activa de empleo. Desde el año 2015 se vienen desarrollando programas en tal sentido, con el apoyo de las administraciones insular y local y financiados por la Obra Social La Caixa. En el verano de 2017 se consiguió consolidar los vínculos con el brazo social de esta entidad bancaria catalana por un período de tiempo prolongado, garantizando la continuidad de los proyectos. «Y así, con mucha ilusión, en enero de 2018 pudimos inaugurar unos nuevos locales en el barrio de Schamann, desde donde se atiende a cualquier joven que se acerque buscando una nueva oportunidad, sobre todo a los de dicha barriada», afirma José Carmelo Pulido Morales, director de la casa salesiana de Las Palmas.

 

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