Los salesianos cooperadores del sur de España han celebrado recientemente su Congreso y Asamblea anual, en el que se ha renovado el Consejo Provincial que animará la vida de la primera asociación laical de la Familia salesiana.

Durante los tres últimos años, Rosi Sarmiento, salesiana cooperadora del Centro de Guanarteme y profesora de Educación Infantil en el colegio salesiano «Sagrado Corazón de Jesús», ha desempeñado su servicio como vocal de Gran Canaria en el Consejo Provincial. Al término de este trienio, le preguntamos:

 

¿Qué ha supuesto para ti la experiencia como vocal de la zona de Gran Canaria en el Consejo Provincial durante este último trienio?

Para mí ha sido una experiencia muy gratificante, que me ha permitido salir de mi «zona de confort». He estado al servicio de mis hermanos cooperadores, sintiéndome enviada por ellos durante este trienio, conociendo la riqueza, la variedad que existe dentro y fuera de la Asociación y de la Familia salesiana.

Además, estando en el Consejo Provincial he aprendido bastante, pues al vivir en una isla hace que veas las cosas diferentes. Compartir con ellos vivencias, sentimientos, experiencias, discernimiento… ha hecho que crezcamos en unión como una auténtica familia; desde el inicio ese fue el motor para que camináramos juntos durante este tiempo. Doy gracias a Dios por haberme ofrecido esta oportunidad y haberla vivido junto a ellos. «Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los escogí a ustedes», dice Jesús en el evangelio.

 

Si tuvieras que resumir la labor realizada por ti y por todo el Consejo Provincial saliente…

Ha sido un trienio de sueños, servicio, alegría, trabajo, creatividad, esfuerzo, tiempo, familia, acompañamiento a los Centros, formación, encuentros, celebraciones de Promesas, etc… siempre con una actitud de servicio, disponibilidad, cercanía y «haciendo lío» como decía el Papa, pero haciéndolo bien.

Este trienio tenía como objetivo crear comunidades más fraternas, abiertas y misioneras. Creo que se ha conseguido: se ha caminado con los pies en la tierra, animando, acompañando a los Centros. De hecho, las respuestas han sido bastante positivas. Es un  motivo para estar más que alegres, sabiendo que la Asociación ha crecido y está viva.

 

Una recomendación al nuevo equipo que va a animar la Asociación de Salesianos Cooperadores durante estos próximos tres años.

Que sigan siendo constructores de sueños, como decía Don Bosco, fieles a la vocación a la que hemos sido llamados. Que sigan contagiándonos de esas ilusiones, locuras, proyectos… Seguro lo acogeremos con las manos abiertas, teniendo presente que «el que no vive para servir, no sirve para vivir».

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