Esta semana hemos contemplado cómo dos de los cuatro grandes partidos que se reparten la mayor parte de los escaños del Parlamento han decidido abandonar las negociaciones del Pacto Educativo, después de quince meses de trabajo. El martes día 6 de marzo, el PSOE abandonaba la subcomisión parlamentaria ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre la financiación del sistema educativo. Al día siguiente, Unidos Podemos seguía idéntico camino.

El secretario general de Escuelas Católicas, José María Alvira, publicaba el 7 de marzo un comunicado en el que expresaba su profunda indignación por lo sucedido.

Ante este panorama, traemos un ponderado editorial de la revista Razón y fe, publicada por la Compañía de Jesús en nuestro país, que lleva por título “El pacto educativo, entre su importancia y la impotencia” (septiembre de 2016). Bien vale la pena dedicar unos minutos a la lectura de estas páginas y a reflexionar sobre el errático camino que lleva la educación en España, consecuencia de la incapacidad de las fuerzas políticas de alcanzar el consenso tan necesario y tan demandado por la sociedad en una materia de vital importancia para el futuro de un país como es la educación.

 

“El pacto educativo, entre su importancia y la impotencia” (Razón y fe, septiembre de 2016).

Arranca el curso escolar. Arranca, aún con más incertidumbre, el curso político. Este 2016 pasará a la historia de nuestro país como el año de la parálisis institucional, el de las elecciones repetidas, el de las expectativas frustradas y el de la dificultad para llegar a consensos básicos. Desde este contexto, queremos reflexionar sobre el Pacto Educativo, que viene a ser un ritornello que periódicamente reaparece en el debate público español, aunque en raras ocasiones con la seriedad y la altura de miras que el asunto requiere. En este tema, las palabras suelen ser grandilocuentes, pero las acciones resultan ser demasiado estrechas.

Intentos frustrados

No olvidemos que la historia democrática de la España contemporánea comienza con un Pacto Educativo. Es el consenso político fraguado en la Constitución de 1978 y, concretamente, en su artículo 27. El primero de sus diez puntos afirma: “Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”. Vemos aquí el eco del consenso alcanzado entre las dos posturas dominantes: la que, desde la izquierda, subraya el derecho a la educación con su elemento prestacional del que es garante el Estado; y la postura, formalmente liberal pero que en España ha adquirido tintes más conservadores, que defiende sobre todo la libertad de enseñanza…

 

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